Fotografía: isthatart
Cuando creemos que controlamos nuestro pequeño mundo sucede algo que de repente pone nuestra realidad de cabeza y nos hace preguntarnos hasta que punto podemos decidir lo que ocurre en nuestras vidas. Y es que la verdad es que el control es una ilusión, simplemente manejamos muy pocos aspectos de nuestra vida y los aspectos que manejamos suelen ser muy mezquinos. Digo yo ni siquiera controlamos lo que vamos a comer porque puede ser que vallamos a comer a un restaurante y exactamente lo que queremos comer es lo que no nos pueden ofrecer en ese momento (bueno a mi me ha pasado que de todo el menú exactamente lo que yo quiero es lo que no tienen).
Con el tiempo me he dado cuenta que a lo sumo podemos controlar como reaccionamos ante los acontecimientos que suceden en nuestras vidas más no podemos decidir exactamente lo que va a acontecer. Puedo decir que las veces que he obtenido el resultado que buscaba las cosas no se desarrollaron como yo quería. Las cosas nunca salen como queremos a lo sumo obtenemos lo que deseamos. Aunque pienso que si las cosas salieran siempre como queremos ¿Que gracia tendría estar vivo? La vida es maravillosa pero no por eso deja de ser complicada e incontrolable.


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