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El galan de las eternas promesas



El galán de las eternas promesas es un personaje arquetipico en el mundo de las mujeres (muy probablemente todas conozcan, o incluso se hayan enamorado, de alguien así) el cual siempre tiene grandes planes para el futuro pero que nunca se pone en acción para materializar sus proyectos. Siempre les promete (a las mujeres) el cielo y la tierra pero nunca lo cumple, siempre tiene grandes proyectos en mente pero nunca pasan del papel a la realidad. Es el tipo de hombre que siempre se queda siempre en pura ilusión.

El problema con este tipo de hombre no es que tenga grandes proyectos o que le quiera dar el mundo a una mujer (creo que en el fondo eso es lo que queremos todos) sino que nunca se pone a trabajar en ello. Es muy importante conocer exactamente que es lo que se quiere pero es aun más importante ponerse a trabajar en ello ya que no llegamos a ningún lugar tan solo planeando la ruta, es cuando comenzamos a andar que avanzamos realmente hacia la meta.

Muchas personas no avanzan en sus proyectos porque se centran mucho en la meta y no en el camino y como sienten que aun les falta mucho tienden a rendirse antes de tiempo. La meta es importante pero lo que realmente cuenta es el camino. Una anécdota que ilustra todo esto me ocurrió, hace algún tiempo, en la universidad.

Resulta que yo soy estudiante de Ingeniería Química y, como cualquier estudiante de ingeniería, lleve un curso que se llama Calculo I, el cual perdí dos veces. La primera vez lo perdí porque me rendí antes de tiempo y la segundo vez lo perdí por falta de estudio y es que estaba tan centrado en aprovarlo que no me di cuenta que lo importante era aprender. Fue cuando deje de centrarme en la meta (que era aprovar el curso) y me puse a trabajar en el camino (estudiando, prestando atención en clase, asistiendo a hora de consulta) que aprove el curso y lo hice con muy buena calificación. Fue así como Calculo se convirtió en una lección de vida para mi y espero que ahora lo sea para ustedes.

Así que lo que hoy te quiero trasmitir es que aunque es fundamental saber que es lo que se quiere lo más importante es trabajar por conseguirlo. Y con trabajar no me refiero a trabajar un día si y otro no, me refiero a ser constante y a dedicarle el tiempo justo a las cosas. El éxito no es fruto de la casualidad o de la suerte, es fruto de la dedicación y el trabajo constante. Así que ya para terminar:
  • Si eres de los que siempre planea y nunca actúa te digo que ya es hora de que te pongas en acción: la vida pasa muy rápido y no va a esperar a que se den las condiciones propicias para que te pongas a trabajar en tus sueños.
  • Si eres de los que siempre se queja o busca escusas te quiero decir que eso no te ayuda absolutamente en nada, es más te hace las cosas más difícil porque siempre vas a tener un estado negativo en mente. Lo que si es útil es trabajar por tus sueños, eso si te va a traer cosas buenas a tu vida.
  • Si eres de los que siempre espera el momento justo para hacer las cosas te quiero decir que eso no existe. Lo que si existen son momentos no apropiados pero los momentos justos son más una ilusión que otra cosa.
En fin, el único responsable de tu éxito o tu fracaso (el 99,99% de las veces) eres tu mismo, si las cosas no te salen bien no le vengas a hechar las culpas a los demás.